Vivimos en un mundo cada vez más complejo, marcado por desafíos climáticos, tensiones sociales y económicas, así como por una convivencia fracturada, donde la tecnología acelera el deterioro emocional.
En Argentina, se estima que más de 4 millones de personas padecen trastornos de salud mental, como depresión, ataques de pánico o ansiedad generalizada, cifras que se agravan con datos recientes: el 28,6% de los porteños adultos reporta síntomas de ansiedad y depresión, afectando más a mujeres (33,1%) y zonas vulnerables como el sur de la Ciudad.
La Indiferencia Política
Este drama colectivo parece ajeno a la agenda de los gobiernos neoliberales actuales, inmersos en crisis económica, desempleo y desorden institucional. Bajo la administración de Javier Milei, propuestas como reformas a la Ley de Salud Mental —incluyendo internaciones involuntarias— han generado debate, pero persiste la interrupción de Consejos Federales clave, demandados por once provincias para una política unificada. Pocos líderes lo mencionan, dejando a la ciudadanía sin rumbo oficial.
El Vicio de la Información Digital
La gente recurre a internet para informarse, pero este consumo desmedido genera más ansiedad que soluciones, especialmente entre quienes ya luchan con adicciones digitales o sustancias, asociadas a mayor malestar. Solo quienes lo han vivido —y aprendido a controlarlo— entienden el peso invisible de estos padecimientos, que en 2025 registraron más de 11.000 intentos de suicidio hasta octubre.
Hora de Actuar
Es imperativo elevar la salud mental a prioridad nacional: reanudar consejos federales, destinar el 10% del presupuesto sanitario como exige la ley y promover campañas de prevención sin estigmas. En un 2026 de recuperación incierta, ignorar este «cóctel tóxico» condena al fracaso social. Notigital urge: ¡la política debe curar, no agravar!
Nota de opinión por Claudio Gambale.