Buenos Aires, 19 de marzo de 2026 – Hoy se conmemora el natalicio de Roque Sáenz Peña, nacido en 1851 en la Capital Federal, un abogado y político que marcó un hito en la historia argentina al asumir la presidencia entre 1910 y 1914.
Su legado más perdurable es la Ley 8.871, promulgada en 1912, conocida como Ley Sáenz Peña, que instauró el voto universal, secreto y obligatorio para varones mayores de 18 años. Esta norma democratizó las elecciones, rompiendo con el fraude y el sufragio censitario que dominaban el siglo XIX.
Hijo de un ex presidente y con una carrera forjada en el Senado y la diplomacia, Sáenz Peña impulsó esta reforma pese a su delicada salud y la resistencia de los conservadores. «El sufragio universal es la base de la República», solía afirmar, convencido de que solo así el pueblo podría ejercer soberanía real. La ley pavimentó el camino para la irrupción de la Unión Cívica Radical y el primer gobierno de Hipólito Yrigoyen en 1916.
En un contexto actual de debates sobre participación ciudadana y reformas electorales, el recuerdo de Sáenz Peña resuena fuerte. Su visión transformó Argentina de oligarquía a democracia incipiente, aunque limitada al voto masculino hasta 1947. Hoy, en Buenos Aires, donde nació, su figura inspira reflexiones sobre equidad y transparencia en las urnas.