El 3 de enero de 1833, fuerzas británicas al mando del capitán James Onslow desembarcaron en Puerto Luis (actual Puerto Stanley) en las Islas Malvinas, desalojando violentamente a la guarnición argentina establecida por Buenos Aires desde 1829.

Este acto unilateral culminó meses de reclamos diplomáticos británicos sobre las islas, argumentando derechos heredados de Francia y España, pese a la herencia directa de las Provincias Unidas del Río de la Plata tras la independencia. Los gauchos y autoridades locales, como el alcalde Esteban Mestivier, fueron hechos prisioneros o expulsados, marcando el inicio de una ocupación colonial que duró casi dos siglos.

El contexto era el de la expansión imperial británica en el Atlántico Sur, interesada en rutas marítimas hacia la India y en recursos como ovejas para la lana. Buenos Aires protestó formalmente vía el ministro Manuel Moreno en Londres, pero la Corona ignoró las notas, instalando un gobernador ficticio y alterando la toponimia isleña. La resistencia argentina fue mínima por falta de marina de guerra, pero el evento avivó el nacionalismo rosista y se convirtió en símbolo de despojo territorial. En 1834, se produjo el levantamiento de gauchos liderados por Antonio Rivero, reprimido brutalmente, lo que subrayaba la resistencia popular.

En la Argentina actual, esta efeméride alimenta la causa Malvinas, reconocida por la ONU y la CIJ como territorio no autónomo. Cada 3 de enero, se renuevan reclamos diplomáticos, recordando que la soberanía es un derecho histórico innegociable frente al colonialismo persistente.

Con AFP.​

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.