El 18 de marzo de 1996, Buenos Aires perdió a una de sus grandes damas del espectáculo. Niní Marshall, cuyo nombre real era Marina Esther Traveso, falleció a los 92 años en la Clínica Bazterrica por un paro cardiorrespiratorio, tras complicaciones respiratorias que la habían internado varias veces en menos de dos meses.
Nacida el 1 de junio de 1903 en la Capital Federal, su partida conmocionó al país, y sus restos fueron velados con honores en el Teatro Nacional Cervantes, reflejo del cariño popular que cosechó durante 50 años de carrera.
Sus últimos días fueron de lucha: ingresó por descompensación general agravada por la edad avanzada, tras dos internaciones previas en 60 días. Ciudadana Ilustre de Buenos Aires desde 1989 y galardonada con el premio Podestá en 1992, Niní se definía humildemente como «una señora de su casa que se hizo la graciosa». En sus memorias de 1985 relató una vida de altibajos, incluyendo censuras como la del golpe de 1943, cuando la Revolución del 43 la prohibió en radio por «deformar el idioma del pueblo», forzándola a despedirse con un irónico «Hasta el viernes… si nos dejan».
Legado eterno en radio, cine y teatro
Pionera del humor femenino, debutó en los 30 en revistas como Sintonía dibujando caricaturas, pasó a cantante soprano en cinco idiomas y explotó con personajes inmortales: la porteña Catita y la provinciana Cándida, creados junto a Juan Carlos Thorry en Radio Splendid desde 1937. Llevó sus creaciones al cine en éxitos como Carmen (1943), Madame Sans-Gène (1945) —por la que ganó premio a mejor actriz cómica— y Mosquita muerta (1946), todas de Luis César Amadori, sumando 38 películas, 28 argentinas. Triunfó en teatro con Y se nos fue redepente y en TV hasta los 80, incluso retomando en 1988 con Antonio Gasalla.
Impacto cultural y familia
Viuda joven por la ludopatía de su esposo, crió sola a su hija y se mudó de Rosario a Buenos Aires por trabajo. Su ingenio rompió moldes en una época machista, influyendo generaciones de comediantes. En 2026, a 30 años de su muerte, Notigital celebra su vigencia: de la radio analógica a TikTok, Catita sigue haciendo reír. Hoy, su tumba en el cementerio de Chacarita guarda la esencia de una argentina universal.
Con NA.