Corrientes, 14 de febrero de 1898. En la cuna de la cultura correntina nacía Raúl Scalabrini Ortiz, un gigante de las letras argentinas que revolucionó el pensamiento nacional con su pluma afilada y su visión antiimperialista.
Escritor, periodista y ensayista, Scalabrini Ortiz dejó un legado imborrable en obras como El hombre que está solo y espera (1931), un retrato introspectivo del desarraigo humano, y Historia de los ferrocarriles argentinos (1940), un ensayo demoledor que desnudó la penetración británica en la economía nacional.
Su vida estuvo marcada por el compromiso político. Fundador de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) en 1935 junto a Arturo Jauretche, Scalabrini impulsó el revisionismo histórico, cuestionando la narrativa oficial de la oligarquía y reivindicando figuras como Rosas y Güemes. En los cuadernos de FORJA publicó ensayos clave que forjaron la identidad peronista incipiente, defendiendo la soberanía económica y cultural frente al capital extranjero.
Scalabrini no era un intelectual de torre de marfil: su periodismo combativo en diarios como Crítica lo convirtió en voz de los descamisados. Murió en 1959, pero su influencia perdura en debates actuales sobre independencia energética y ferrocarriles nacionales. Hoy, en un país que revive discusiones sobre soberanía, su nacimiento nos recuerda: «El hombre que está solo y espera» es el argentino que aún sueña con un destino propio.
En Notigital celebramos esta efeméride recordando que Scalabrini Ortiz no solo escribió historia, sino que la reescribió para todos nosotros.