El 29 de enero de 1966 nacía en Río de Janeiro Romário de Souza Faria, el «Chapulín» o «Baixinho», un delantero letal que revolucionó el fútbol mundial y hoy ocupa una banca en el Senado brasileño.
Único jugador en la historia con 14 títulos de máximo goleador en Primera División —diez en Brasil (Vasco da Gama, Flamengo, Fluminense), tres en Países Bajos (PSV Eindhoven) y uno en España (Barcelona)—, Romário acumuló más de 1.000 goles oficiales, un récord controvertido pero innegable en su astucia voraz dentro del área.
Su peak llegó en los 90: con la Selección brasileña ganó la Copa América 1989 y 1997, pero su consagración fue el Mundial de Estados Unidos 1994, donde metió 5 goles, incluyendo el pase clave a Márcio Santos, y levantó la copa como héroe improbable. En clubes, brilló en el PSV (1988-1993, tricampeón holandés) y Barcelona (1993-1995, con el Dream Team de Cruyff), aunque su temperamento explosivo generó roces. Regresó a Brasil para coronar con Vasco (2000) y Flamengo, y hasta jugó en Qatar y Australia antes de colgar los botines en 2009 con Vasco.
Apodado «Chapulín» por su baja estatura (1,67 m) y picardía, Romário trascendió el fútbol: elegido diputado federal en 2010 y senador por Río desde 2015 (reelecto en 2022 por el PSOL), denuncia corrupción en la CBF y defiende la salud pública. Polémico, admitió 900-1.000 mujeres en su vida y protagonizó líos judiciales resueltos. En Argentina, lo recordamos rival en Libertadores y admirado por su olfato goleador, similar al de Palermo o Crespo.
A sus 60 años, Romário sigue activo en redes y política, criticando a Lula y Bolsonaro. Notigital celebra al ícono sudamericano que pasó de las canchas al Congreso, recordándonos que los cracks no se jubilan.