Hoy se conmemora el nacimiento de Roberto Mouzo, una leyenda del fútbol argentino que vio la luz en la ciudad bonaerense de Avellaneda. Conocido como «Toro» por su garra y temple, Mouzo se convirtió en el jugador con más partidos disputados en la historia de Boca Juniors: 426 encuentros que lo inmortalizaron en la Bombonera.
Mouzo debutó en el «Xeneize» en 1971, con apenas 18 años, y rápidamente se afianzó como zaguero central incuestionable. Su carrera en Boca abarcó 14 temporadas, hasta 1984, período en el que levantó cinco títulos de Primera División, una Copa Libertadores (1977) y una Intercontinental (1977), entre otros trofeos. Su dupla con Francisco Sá en la defensa era infranqueable, y su liderazgo en el campo lo posicionó como capitán en múltiples ocasiones.
Más allá de las estadísticas, Mouzo encarnaba el bostero: entrega total, amor por la camiseta y conexión única con la hinchada. En la final de la Libertadores 1977 ante Cruzeiro, su actuación fue clave para el histórico 5-0 en La Bombonera que vendió el pase a la final. «Jugué para Boca como si fuera mi vida», solía decir, resumiendo una fidelidad que pocos alcanzaron.
Tras dejar Boca, Mouzo emigró a Independiente de La Serena en Chile y luego a Limoeiro en Brasil, pero siempre regresó al club de sus amores como entrenador asistente y director deportivo. Hoy, a sus 73 años, sigue siendo un referente: su récord de partidos permanece imbatido, y su nombre resuena en cada grito de gol en la cancha de Brandsen 805.
En un fútbol cada vez más mercenario, la efeméride de Mouzo nos recuerda valores perdurables: lealtad y pasión. Boca Juniors, en su cuenta oficial, lo homenajeó hoy con un video emotivo, reavivando la llama de un ídolo eterno.