John Ronald Reuel Tolkien nació el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, Sudáfrica, hijo de británicos en un entorno colonial que marcaría su aversión al imperialismo. Huérfano joven, creció en Birmingham, donde desarrolló pasiones por lenguas antiguas como el anglosajón y finlandés, base de sus invenciones filológicas como élfico y enano.
Estudió en Oxford, sirvió en la Somme durante la Gran Guerra —experiencia traumática reflejada en sus guerras eternas— y se convirtió en profesora de literatura anglosajona.
Su obra cumbre, «El Hobbit» (1937) y «El Señor de los Anillos» (1954-55), creó la Tierra Media: un mundo mítico con razas, genealogías y ecologías detalladas, criticando la industrialización y el poder absoluto vía Sauron y el Anillo. Revolucionó la fantasía, inspirando a Lewis, Rowling y sagas cinematográficas de Peter Jackson que recaudaron millas de millones. Tolkien rechazaba alegorías directas, pero su catolicismo impregnaba temas de providencia y redención.
Su legado trasciende literatura: influye en juegos como World of Warcraft, rol y conservadurismo cultural. Fallecido en 1973, Oxford lo honra con sociedades tolkienianas, y el 3 de enero celebra su genio creador.