Hoy se conmemora el nacimiento de Charles Perrault, ocurrido un 12 de enero de 1628 en París, Francia. Este prolífico escritor francés, considerado uno de los pioneros de la literatura infantil moderna, revolucionó el mundo de los cuentos con sus narraciones que transformaron leyendas populares en relatos eternos, llenos de moralejas y fantasía.
Perrault, miembro de la Academia Francesa y funcionario de la corte de Luis XIV, publicó en 1697 su obra cumbre: Cuentos de mi madre la oca (Histoires ou contes du temps passé). En ella, recopiló y adaptó tradiciones orales del folclore europeo, dándoles un toque refinado y educativo propio de la Ilustración. Así nacieron clásicos como “El gato con botas”, la astuta historia de un felino que eleva a su amo de la pobreza a la realeza mediante ingenio y engaños; “Pulgarcito”, el valiente niño diminuto que derrota a un ogro con astucia; “Caperucita Roja”, advertencia sobre los peligros del bosque y los extraños; y “La Cenicienta”, el cuento de la perseverancia y la justicia poética donde una joven humilde conquista un príncipe con la ayuda de un hada madrina.
Estos relatos no eran solo entretenimiento: Perrault los impregnó de lecciones morales sobre obediencia, virtud y el triunfo del débil sobre el fuerte, reflejando los valores de su época. Su influencia trasciende fronteras; sus versiones inspiraron a los hermanos Grimm, a Disney y a innumerables adaptaciones cinematográficas y teatrales que siguen cautivando a niños y adultos.
En un mundo saturado de narrativas digitales, la efeméride de Perrault nos recuerda el poder perdurable de los cuentos orales convertidos en literatura. Sus historias, simples en apariencia, abordan temas universales como la desigualdad social y la inteligencia como arma suprema, resonando en la cultura popular actual.