El 3 de febrero de 1955 se estrenaba en Buenos Aires «Mercado de Abasto», una comedia musical dirigida por Lucas Demare que capturó el alma del tango y la vida obrera porteña, con Tita Merello como estrella absoluta en el rol de Paulina, una mujer fuerte y pasional del mítico mercado.
Esta película, rodada en los estudios de Argentina Sono Film, no solo fue un éxito taquillero, sino un retrato vibrante de la Buenos Aires peronista de los años 50, donde el Abasto era epicentro de comercio, amores y rivalidades.
La trama gira en torno a un triángulo amoroso en el bullicioso Mercado del Abasto: Paulina (Tita Merello), empleada de un puesto de frutas que cría sola a su hijo, está cortejada por el honesto comerciante Lorenzo Miraglia (Pepe Arias) y el rufián galán Jacinto Medina (Juan José Míguez). La historia, escrita por Sixto Pondal Ríos y Carlos Olivari, mezcla drama costumbrista con humor lunfardo, mostrando la solidaridad entre feriantes, picnics multitudinarios y tangos que definen identidades. La banda sonora, compuesta por Lucio Demare —hermano del director—, incluye joyas como «Se dice de mí», interpretada por Merello en una escena legendaria donde despluma un pollo con rudeza maternal antes de cantar con sensualidad arrabalera.
Tita Merello brilla como nunca: su Paulina es rude, tierna y compadrita, encarnando el arquetipo de la mujer independiente que enfrenta hambre, amores y prejuicios. Nacida en 1904 en el bajo fondo porteño, Merello ya era ícono del tango desde los 20 con milongas como «La milonga y yo». En esta cinta, su primera aparición —desplumando aves con una mano mientras acuna a su hijo— resume su estilo: picaresco y honesto, con voz cascada que emociona. Pepe Arias aporta el contrapunto cómico como el eterno enamorado Lorenzo, mientras Míguez da vida al seductor de mala vida. El elenco secundario, con figuras como Pepita Muñoz y José De Angelis, enriquece el fresco social.
Producida por Eduardo Bedoya, la película dura 90 minutos y destaca por su escenografía realista de Germán Gelpi, que recrea el caos del Abasto con carretas, gritos de «¡fruta barata!» y orquestas tangueras. Estrenada en el apogeo del cine industrial argentino, refleja tensiones de la época: el auge obrero post-Perón, la pobreza rural migrando a la ciudad y la mujer activa en el trabajo. Críticos la alaban por humanizar el mercado como «punto de reunión de afectos y solidaridades», más allá del romance. Hoy, disponible completa en plataformas como YouTube, suma millones de vistas por escenas remasterizadas en color de «Se dice de mí».
Para Notigital, «Mercado de Abasto» es efeméride viva: 71 años después, en un Abasto reconvertido en shopping cultural, evoca la Argentina genuina de Merello, fallecida en 2002. Su legado inspira cineastas actuales y debates sobre identidad popular. En tiempos de streaming, esta joya recuerda cómo el cine argentino forjó mitos con tango y sudor cotidiano.