York, Inglaterra, 16 de marzo de 1190. En el clímax de una ola antisemita medieval, multitudes enfurecidas, instigadas por la nobleza, masacraron a la comunidad judía de York, refugiada en el castillo real donde hoy erige la Torre de Clifford. Este horror, uno de los peores pogromos de la Edad Media, dejó un saldo de unos 150 muertos.
La persecución estalló en un contexto de deudas nobles con prestamistas judíos y rumores de envenenamiento durante la Tercera Cruzada. El 16 de marzo, la turba asaltó el castillo, donde judíos como Yom Tob de York y su familia se inmolaron para evitar la conversión forzada. Solo unos pocos sobrevivieron. Ricardo Corazón de León condenó el acto, pero el daño era irreparable.
Este suceso simboliza el antisemitismo rampante en Europa, precursor de tragedias futuras. En la Argentina actual, con su rica comunidad judía, evoca la necesidad de combatir el odio. York conmemora hoy con placas y museos, recordando a las víctimas. Notigital destaca esta efeméride para reflexionar sobre la intolerancia y la defensa de los derechos humanos.