El 3 de abril de 1982, apenas 24 horas después del desembarco argentino en las Islas Malvinas, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 502 exigiendo el retiro de las tropas argentinas y llamando a negociar, un respaldo clave a Gran Bretaña.
Ese mismo día, el Parlamento británico sesionó un sábado por primera vez desde la crisis de Suez en 1956, con la premier Margaret Thatcher informando su intención de recuperar las islas por la fuerza.
El canciller Lord Carrington renunció asumiendo el costo político del fallido control del 2 de abril; este pronunciamiento internacional marcó el inicio del aislamiento diplomático de Argentina en la Guerra de Malvinas, que culminó con la rendición argentina el 14 de junio.