El 10 de febrero de 1912, la Cámara de Diputados aprobó la ley 8.871, impulsada por el presidente Roque Sáenz Peña, que eliminó el voto calificado e impuso el sufragio obligatorio y universal para varones argentinos nativos o naturalizados mayores de 18 años e inscritos en el padrón. Esta norma revolucionaria abrió las puertas de la democracia moderna en el país.

Antes, el voto era restringido a alfabetos con ingresos altos, dominado por elites conservadoras. Sáenz Peña, enfermo terminal, la promovió para «civilizar la anarquía», contrarrestando revueltas como la Semana Trágica. Sancionada en 1912 y promulgada en 1913, debutó en las elecciones de 1916, donde la UCR de Hipólito Yrigoyen triunfó por primera vez.

Su impacto fue profundo: democratizó el poder, impulsó reformas sociales y pavimentó el camino al peronismo. Aunque excluía a las mujeres hasta 1947, marcó el fin del «voto cantado» y la fraudulenta «Ley de Ciudadanía». Hoy, en plena discusión por paridad de género y voto joven, la Ley Sáenz Peña inspira debates sobre inclusión total.

Notigital destaca esta efeméride como pilar de nuestra soberanía popular. Sáenz Peña falleció en 1914 sin verla en acción, pero su visión cambió la historia argentina para siempre.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.