El 11 de marzo de 1842 nacía en Buenos Aires Leandro Nicéforo Alem, el abogado y político que marcó un hito en la historia argentina al fundar la Unión Cívica Radical (UCR), el primer partido moderno del país. Estadista visionario, Alem lideró dos insurrecciones armadas contra el régimen fraudulento del Partido Autonomista Nacional (PAN), conocido por sus elecciones manipuladas y el dominio de la oligarquía porteña.
Su carrera política despegó en la década de 1880, cuando se unió a la Unión Cívica, escindida en 1891 para formar la UCR tras la Revolución del Parque, de la que Alem fue jefe político. Ese levantamiento cívico-militar del 26 de julio de 1890 buscaba poner fin al unicato de Juárez Celman, pero fue sofocado. No se rindió: en 1893 encabezó una segunda insurrección radical, también derrotada, que sin embargo sembró las semillas de la reforma electoral.
Elegido diputado nacional en las legislativas de 1895, Alem brilló en el Congreso con su oratoria fogosa y su defensa de la democracia. Pero la depresión lo venció: el 1 de julio de 1896 se suicidó en su casa de Buenos Aires, dejando un testamento político célebre que clamaba por la unidad radical y advertía contra la corrupción. «¡No se dejen desunir, muchachos!», escribió, palabras que aún resuenan en la UCR.
Alem no solo fundó un partido, sino un movimiento que impulsó el voto secreto y las autonomías provinciales. Su legado vive en la radicalismo actual, recordándonos que la lucha por la honestidad electoral es eterna en Argentina. Hoy, en un país con debates sobre fraudes pasados y presentes, su figura inspira a quienes defienden la república.
En Notigital recordamos a Alem como el precursor de la política moderna, un hombre que prefirió la acción al acomodo.