La inundación de La Plata del 2 de abril de 2013 representa una de las peores catástrofes climáticas en la historia reciente de Argentina. En apenas unas horas, cayeron más de 390 milímetros de lluvia —equivalentes a dos meses de precipitaciones—, colapsando el sistema de desagües urbanos y dejando la ciudad bajo el agua.
Causas Principales
La tragedia se debió a una combinación de factores: un fenómeno meteorológico extremo con lluvias torrenciales intensas, agravado por la saturación del suelo previo, deficiencias en la infraestructura pluvial —muchas bocas de tormenta obstruidas por basura y falta de mantenimiento— y el crecimiento urbano descontrolado en zonas vulnerables como San Carlos, donde el agua alcanzó 2,40 metros de altura, casi el techo de una vivienda estándar. Un informe de la UNLP detalló que 3.500 hectáreas quedaron inundadas, afectando cuencas de arroyos como El Gato y Maldonado, con 190 mil personas impactadas y 70 mil viviendas anegadas.
Consecuencias Inmediatas
Oficialmente se reportaron 89 fallecidos —aunque organizaciones civiles estiman más—, miles de evacuados y cortes masivos de luz para 120 mil vecinos; el caos incluyó autos flotantes, comercios destruidos y pérdidas económicas por 3.400 millones de pesos de entonces. La respuesta estatal fue criticada por demoras en la asistencia y falta de coordinación entre municipio, provincia y Nación.
Lecciones y Legado
Esta efeméride impulsó debates sobre cambio climático, urbanismo sostenible y obras hidráulicas pendientes, como el desentubamiento del arroyo Maldonado. En Notigital, recordamos a las víctimas y urgimos mayor inversión en prevención, vital ante alertas recurrentes en la región bonaerense.