Buenos Aires, 24 de mayo 2026. El 24 de mayo de 1964 ocurrió una de las mayores tragedias deportivas de la historia mundial. En el Estadio Nacional de Lima, Perú y Argentina disputaban un partido correspondiente al Preolímpico clasificatorio a los Juegos Olímpicos, pero el encuentro terminó convirtiéndose en una pesadilla que dejó 338 muertos y más de 500 heridos.

El estadio estaba colmado. Cerca de 47 mil personas asistían a un duelo decisivo entre la selección peruana y la argentina. La albiceleste ganaba 1 a 0 cuando, a pocos minutos del final, Perú logró convertir el empate. Sin embargo, el árbitro uruguayo Ángel Pazos anuló el gol por una supuesta infracción.

La decisión arbitral provocó una inmediata reacción de furia entre parte del público local. Algunos hinchas intentaron ingresar al campo de juego y las fuerzas policiales respondieron con una brutal represión. Mientras tanto, en las tribunas comenzaron incidentes y enfrentamientos.

La situación se volvió incontrolable cuando la policía lanzó gases lacrimógenos dentro del estadio y muchas de las puertas de salida permanecieron cerradas. Miles de personas intentaron escapar desesperadamente y se produjo una avalancha humana.

La mayoría de las víctimas murió asfixiada o aplastada en los accesos bloqueados. El horror conmocionó al continente y quedó registrado como la peor tragedia en la historia del fútbol mundial.

Las consecuencias fueron inmediatas. Perú decretó duelo nacional y las autoridades deportivas comenzaron a revisar los protocolos de seguridad en los estadios. A partir de entonces, distintas federaciones internacionales impulsaron modificaciones en los sistemas de evacuación y control de multitudes.

Décadas después, la tragedia de Lima continúa siendo recordada como un símbolo de los peligros de la violencia, la represión desmedida y la falta de planificación en espectáculos masivos.

Con NA.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 48 años , Periodista de Tres de Febrero.