El 5 de enero de 1895, el capitán Alfred Dreyfus, oficial judío del Ejército francés, fue degradado públicamente en un ceremonia humillante en el patio del Palacio del Elíseo, en París. Esta efeméride marca uno de los capítulos más oscuros del caso Dreyfus, un escándalo que dividió a Francia y expuso el antisemitismo rampante en la sociedad y las instituciones del siglo XIX.

El contexto del escándalo

Dreyfus había sido condenado en diciembre de 1894 por traición, acusado de entregar documentos secretos a Alemania. La corte marcial se basó en pruebas falsificadas y un bordereau —un memorándum encontrado en la embajada alemana— cuya caligrafía se atribuyó erróneamente al capitán. El verdadero culpable era el mayor Ferdinand Walsin Esterhazy, pero el alto mando militar protegió a sus filas y encubrió el error para evitar un escándalo. La degradación fue el clímax de esta injusticia: Dreyfus, con las insignias rasgadas de su uniforme y la espada quebrada, marchó entre dos filas de soldados que lo insultaban mientras la multitud gritaba «¡Judío traidor!».

La ceremonia y sus repercusiones inmediatas

Ante miles de espectadores, el coronel Pierre du Paty de Clam leyó la sentencia. Dreyfus proclamó su inocencia gritando «¡Vivo inocente como he vivido!», pero fue silenciado y enviado a la Isla del Diablo, en Guyana Francesa, donde languideció en condiciones inhumanas durante años. El evento galvanizó a la extrema derecha, con figuras como Édouard Drumont avivando el odio antisemita a través de su periódico La Libre Parole. Sin embargo, también despertó defensores como el escritor Émile Zola, quien en 1898 publicaría su famosa carta abierta «¡J’accuse…! Lettre au Président de la République», desatando un debate nacional.

Legado histórico y lecciones universales

Dreyfus fue exonerado en 1906 tras revelarse la inocencia probada por inteligencia militar. El caso no solo reformó el sistema judicial francés —creando la Corte de Casación para revisar sentencias— sino que simbolizó la lucha contra el prejuicio y el poder arbitrario del Estado. En un mundo actual marcado por polarizaciones políticas y fake news, esta efeméride recuerda la fragilidad de la justicia ante el fanatismo. Hoy, 131 años después, el nombre de Dreyfus evoca la necesidad de verdad y equidad en tiempos de crisis.

Con AFP.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.