JUAN GRABOIS: LA HERENCIA DE “PAJARITO” Y SU LEGADO PERONISTA EN UNA BIBLIOTECA PARA EL PJ

Juan Grabois, dirigente social y político argentino, envió una carta a la presidenta del Partido Justicialista (PJ), Cristina Fernández de Kirchner, en la que formalizó la donación de una colección de libros pertenecientes a su padre, Roberto “Pajarito” Grabois. Este gesto tiene como objetivo crear una biblioteca en el seno del PJ que preserve y difunda la historia y doctrina del peronismo.
En su carta, Grabois expresó su deseo de que estos libros sean leídos por militantes del movimiento peronista, destacando el valor de los párrafos subrayados y las notas al margen que su padre dejó en ellos. La colección, compuesta por aproximadamente 900 libros, incluye obras fundamentales relacionadas con la historia del peronismo y otros temas como política, sociología, filosofía e historia. Según Grabois, muchos de estos textos fueron utilizados por su padre para escribir sus memorias y para un libro inacabado sobre los eventos posteriores a la muerte de Juan Domingo Perón.
Grabois explicó que consideró otras opciones para donar la colección. Entre ellas estaban el Centro Universitario de la cárcel de Devoto, donde su padre compartió pabellón con destacados dirigentes peronistas, y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde Roberto Grabois fundó el Frente Estudiantil Nacional en 1967. Sin embargo, descartó ambas posibilidades porque consideró que los libros serían más útiles dentro del PJ, el partido en el que su padre militó durante toda su vida.
En la carta, Grabois recordó las conversaciones con su padre sobre el rol del PJ y destacó su apoyo a Cristina Fernández como presidenta del partido. Aunque Roberto Grabois no se identificaba como kirchnerista, reconocía la militancia peronista de Cristina. Además, Juan Grabois subrayó la importancia de estudiar las fuentes doctrinarias del movimiento justicialista para formar nuevos cuadros políticos y revitalizar las raíces históricas del partido.
La donación incluye también las obras completas de Perón, que según Grabois no estaban disponibles en el PJ. Este hecho lo llevó a reflexionar sobre lo que considera una deriva liberal e individualista dentro del partido. Por ello, instó a los afiliados a aportar libros para enriquecer esta biblioteca y fomentar el estudio profundo de la doctrina justicialista.
La creación de esta biblioteca no solo busca preservar un legado familiar, sino también contribuir al fortalecimiento ideológico del PJ en un momento crítico para el movimiento peronista. Grabois concluyó su carta con un llamado a recordar los principios fundamentales del justicialismo y a trabajar por la unidad y la justicia social en Argentina.

Carta completa de Juan Grabois:
Partido Justicialista Nacional
Presidenta del Consejo Nacional
Compañera Cristina Fernandez de Kirchner
Autoridades del Consejo Nacional
Por medio de la presente dejo formal constancia de la donación de la colección de libros de mi padre, Roberto Grabois, al Partido Justicialista que usted preside. Le agradezco a usted y en su nombre al resto de las autoridades partidarias por permitir que dicha colección, cuyo catálogo adjunto, se coloque en una biblioteca construida específicamente para esto.
Dados mis veintitrés años de trayectoria como militante popular -ahora de otro partido, pero del mismo movimiento- mi familia me dio la responsabilidad sobre los libros políticos de mi padre. Aunque a mí los libros me gustan mucho, nunca pensé en quedármelos. Quiero que los tengan los peronistas. Quiero que los lean. Quiero que vean los párrafos subrayados y las notas que mi padre dejó en los márgenes. Estoy seguro que les va a servir.
Tenía entre mis opciones la cárcel de devoto donde compartió el pabellón F y G con Raimundo Ongaro, Jorge Di Pasquale, Sebastian Borro, Benito Romano, Alfredo Ferraresi, Marcelo Sanchez Sorondo, Ricardo Rojo y muchos otros dirigentes peronistas de todas las vertientes. Además, tal vez por las coincidencias de la vida o la continuidad de los parques o aquella idea de José Ingenieros de la complementariedad de las generaciones, mis compañeros de Patria Grande hoy enseñan en el Centro Universitario (CUD) de ese penal. Aunque ellos podían garantizar un buen lugar en el CUD, descarté la idea porque el contenido de los libros está relacionado exclusivamente con la historia del peronismo. No iban a ser útiles para las carreras que estudian los internos.
Otra opción era la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires donde mi padre fundó en 1967 el Frente Estudiantil Nacional, organización pionera en la “nacionalización” de un estudiantado que hasta ese entonces era renuente al peronismo. Él consideraba al FEN su mayor aporte al Movimiento. Más casualidades de la historia, mis compañeros de Patria Grande conducen el Centro de Estudiantes de esa Facultad y también podían resolver la colocación de la biblioteca. También lo descarté: la facultad tiene muchos libros.
Me decidí finalmente por el Partido Justicialista. El PJ es el partido en el que mi padre militó toda la vida aunque en el año 2021 se desafilió en señal de protesta por la asunción de Alberto Fernández como presidente del mismo. Los motivos de su renuncia constan en la carta enviada y no me corresponde agregar palabra al respecto. Su contenido, sin embargo, me parece puede ser de interés para la militancia. Siempre todo es más fácil con el diario del lunes. Siempre es más fácil hacer leña del árbol caído. Un cuadro no puede perder la capacidad de ver más allá de lo evidente y actuar en consecuencia.
Además de lo expresado anteriormente, en mis últimas conversaciones con papá -tratamos el último documento del Papa Francisco, la situación distópica del país, el desarrollo de la fuerza política que presido, entre otros temas- se coló la discusión sobre el Partido Justicialista. Eran justo las semanas en las que se debatía sobre la posibilidad de que la compañera Cristina fuera electa para presidir el mismo.
Con mi padre coincidimos en que la actual presidenta del partido era la persona indicada. También coincidimos en señalar el error de los dirigentes por usted formados en el peronismo que no la apoyaron. Es la pura verdad. Ojo, mi padre no tenía un pelo de “kirchnerista”… pero la respetaba a la compañera Cristina por su innegable militancia peronista como prueban las palabras que le dedicó al regalarse su libro Memorias: de Alfredo Palacios a Juan Perón (1955-1974) que ahora integra la biblioteca del partido y cuya lectura recomiendo para una visión alternativa del desarrollo del movimiento entre la resistencia peronista y la vuelta de Perón.
Mi padre, además, siempre tuvo mucha consideración por mis posiciones políticas. Aunque no le cerraba del todo la intensidad de mi vínculo con la compañera Cristina, él explicaba acertadamente a sus amigos que ese vínculo no surgió a partir de alineamientos ideológicos o electorales, la obtención de cargos legislativos o ejecutivos, conveniencias y especulaciones, sino del reconocimiento del amor que por ella profesan los trabajadores y los humildes. En el peronismo, como ustedes saben, eso es casi todo lo que importa. La validación de mi padre en torno al vínculo que me une con la actual presidenta del PJ hace que me sienta seguro con la decisión que tomé.
Durante su vida, mi papá tuvo miles y miles de libros sobre política, sociología, filosofía, historia, literatura. Era un hombre extremadamente culto, de memoria gigantesca y aguda capacidad de análisis. Lamentablemente, muchos libros se perdieron por las dictaduras y vicisitudes de su vida. Esperaba encontrar más, pero estos novecientos son los que quedaron. Corresponden fundamentalmente a la bibliografía que usó para sus memorias y usaría para un nuevo libro que estaba escribiendo sobre los sucesos posteriores a la muerte del General Perón… libro que tal vez me toque completar.
Entre estos libros que hoy entrego al PJ hay muchos que leí, otros que nunca leeré y algunos que pediré prestados en la biblioteca que llevará su nombre, una biblioteca dónde todavía hay vacíos que seguramente muchos otros hijos e hijas de peronistas llenarán con los libros de sus madres y sus padres. No hay nada más lindo que compartir la herencia de quienes nos precedieron para que otros puedan construir un nuevo amanecer desde las raíces justicialistas profundamente arraigadas en nuestro pueblo pero bastante olvidadas en la dirigencia.
Nos cuesta recordar que la historia no empieza cuando llegamos ni termina cuando nos vamos. Nos cuesta recordar la importancia de las raíces enterradas y la continuidad histórica. Cómo suele citar el Papa, “lo que el árbol tiene de florido. Vive de lo que tiene sepultado”. Siempre hay que desconfiar de los “salvadores sin historia”. La donación de los libros que narran una importante porción de la historia del Movimiento son un acto que va en ese sentido.
Me sorprendió la compañera Cristina me contó que en el Partido Justicialista no había libros ¡ni siquiera las obras completas de Perón! Esas me las iba a quedar, pero como el partido no las tiene, también las entrego en donación a la biblioteca. Esta ausencia debe ser señal de alerta de la deriva liberal, tacticista, decadente e individualista que muchas veces tomó el partido; deriva que confío ustedes intentarán enderezar. Aprovecho esta carta, entonces, para sugerir humildemente a todos los afiliados que aporten libros que sirvan para la formación de nuevos militantes… o al menos que los lean.
Lamentablemente, la lectura profunda de nuestra historia y el estudio escrupuloso de nuestros principios, doctrina y método no son atributos que caracterizan el presente del Movimiento. Esto debe cambiar. No se puede formar cuadros sin ir a las fuentes y las fuentes doctrinarias del Movimiento no son los retazos que vemos en las redes sociales o algún programa de televisión. Esta tarea de adoctrinamiento no es exclusiva del PJ, pero sin duda el partido mayoritario del Movimiento tiene un peso mayor. Conocer el pasado es indispensable para comprender el presente y proyectar el futuro.
Habida cuenta los objetivos que la actual presidenta del partido planteó al anunciar su candidatura a presidir el partido en esta etapa histórica, estoy seguro que ustedes impulsarán la formación de militantes y cuadros para lograr la misión más valiosa que tenemos los dirigentes: el trasvasamiento generacional. Bajo la conducción directa del General Perón, mi padre intentó hacerlo entre 1972-1973 con la llamada Organización Única del Trasvasamiento Generacional. No tuvo éxito. El internismo fratricida primero y la dictadura genocida después lo impidieron.
En efecto, la compañera ha dicho al anunciar su candidatura “Debemos poner en marcha el segundo trasvasamiento, incorporando las nuevas generaciones en los secundarios, universidades, sindicatos, movimientos sociales y, desde ahí, recomponer la presencia en las barriadas populares junto a las iglesias, las sociedades de fomento, los clubes de barrio y todas aquellas instituciones organizadas desde la comunidad”.
Este era el gran deseo de mi padre que dedicó sus Memorias a “los jóvenes que aspiran construir una patria soberana con justicia social y a los que quisimos hacerlo y aún no lo logramos”. Como alguien recordó el día de la muerte de mi padre, “una nación es pues una gran solidaridad, constituida por el sentimiento de los sacrificios que se han hecho y los sacrificios que todavía se está dispuesto a hacer” (E. Renan).
Sin asumir la pertenencia partidaria de mi papá, quiero contribuir en esa tarea inconclusa que él y sus compañeros asumieron en su juventud. Entregar estos libros al PJ va en ese sentido. Era su partido. Aquí tienen que estar.
En estos momentos en los que cunde la ignorancia sobre la doctrina simple, popular, humanista y cristiana que inspira al justicialismo, hace falta estudiar*.
En estos momentos en los que la reflexión sobre las formas de ejecución para la realización actual de las tres banderas peronistas es prácticamente inexistente, hace falta pensar.
En este momento en el que las disputas parecen desvanecer la unidad de concepción y el sentido de propósito que deben llevar a la victoria el Movimiento, hace falta recordar.
En un momento en el que la patria está efectivamente en peligro y el poder real quiere destruir el principio mismo de justicia social, necesitamos -como pedía el Juan Domingo Perón- que la política deje de ser un fin en sí mismo y vuelva a ser un instrumento para la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.
Le pido a nuestro Padre creador y a mi padre terrenal que desde el cielo iluminen a la nueva conducción del Partido Justicialista para que con sabiduría y generosidad lleven a cabo su misión.
Con cariño y cercanía, los saludo fraternalmente
Juan Grabois
*Mi padre era judío y nunca renegó de su identidad, pero asumía plenamente la importancia política de los valores cristianos en el peronismo.