El régimen de Teherán calificó la política exterior argentina como una respuesta a presiones externas de Estados Unidos e Israel y amenazó con diseñar una réplica proporcional ante los recientes dichos del mandatario libertario en Nueva York.
El gobierno de Irán acusó al presidente Javier Milei de haber cruzado una «línea roja imperdonable» con sus recientes declaraciones en la Universidad Yeshiva, en Nueva York, donde ratificó su alineamiento con Estados Unidos e Israel en el marco de la guerra en Medio Oriente y dijo que se sentía «orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo».
La advertencia surgió a través de una editorial en el diario Tehran Times, un medio vinculado estrechamente al régimen que gobierna la República Islámica. El artículo, titulado “Milei, Quo Vadis?”, sostiene que el mandatario está “alineado con el eje estadounidense-sionista”. El texto afirma que la actual estrategia internacional de la Casa Rosada no responde a los intereses nacionales, sino que obedece a supuestas “presiones externas”.
«Argentina se ha presentado oficialmente como enemiga de Irán y se ha alineado con Estados Unidos y el régimen sionista en la agresión militar contra nuestra nación. Esta es una línea roja imperdonable que ha sido cruzada», señala el artículo.
«Recientemente, en un discurso en una universidad de Estados Unidos, (Milei) calificó explícitamente a Irán como un ‘enemigo’ y declaró que la política exterior de su país está alineada con las estrategias agresivas de Estados Unidos y el régimen de apartheid israelí contra Irán. Esto, mientras que la República Islámica de Irán nunca ha considerado al pueblo o al gobierno de Argentina como su enemigo, pero parece que Milei, con este enfoque y cruzando la línea roja de la seguridad nacional de Irán, busca sacrificar los intereses y la conveniencia nacional en el altar de Estados Unidos y el régimen de apartheid israelí», añade el texto.
La publicación oficial iraní rechazó nuevamente la responsabilidad de su país en el atentado contra la AMIA de 1994. Además, el autor del texto acusó de forma directa a la administración argentina de participar activamente en un presunto “proyecto de iranofobia” a escala global.