El 13 de febrero de 1891 nació en Troina, Sicilia (Italia), Ignacio Corsini, el ítalo-argentino que conquistó Buenos Aires con su voz de terciopelo. Apodado «El caballero cantor», compuso tangos inmortales como Caminito y valses como La pulpera de Santa Lucía y Tristeza criolla , himnos de la música popular rioplatense.
Emigrado de niño, Corsini debutó en cafés porteños y grabó más de 800 canciones entre 1920 y 1950. Su estilo romántico, con fraseo elegante y lunfardo sutil, lo diferenció de gardelianos más bravíos. Caminito , de 1929, evoca amores perdidos en un sendero porteño, y sigue sonando en milongas y radios. Colaboró con Piazzolla y otros gigantes, dejando un repertorio que fusiona Italia y Argentina.
A 135 años, en pleno revival tanguero, Corsini inspira a cantantes como Abel Pintos o Soledad Pastorutti. En Italia y Buenos Aires, homenajes en teatros como el Colón reviven su legado. Fallecido en 1967, su tumba en Chacarita es peregrinación obligada. Notigital destaca cómo este siciliano adoptivo encarnó el alma melancólica del tango: una voz que, como el Río de la Plata, une orillas del mundo.