El 3 de febrero de 1958, mediante el decreto-ley 1224/58, nacía el Fondo Nacional de las Artes (FNA), un organismo autárquico con sede en Buenos Aires dedicado a brindar apoyo económico a actividades artísticas, literarias y culturales en todo el país. Impulsado por figuras como Victoria Ocampo, este ente pionero se convirtió en un verdadero «banco de los artistas», financiando proyectos creativos cuando pocos mecanismos existían para ello en América Latina.
En sus orígenes, durante la presidencia de Arturo Frondizi, el FNA surgió como respuesta a la necesidad de fomentar la identidad cultural argentina en un contexto de posperonismo y apertura económica. Victoria Ocampo, fundadora de Sur y mecenas influyente, fue clave en su gestación, asumiendo la dirección del área de Letras hasta 1972. El primer directorio incluyó a notables como Héctor Basaldúa, Juan José Castro, Delia Garcés y Julio E. Payró, con Juan Carlos Pinasco como presidente hasta 1973. La sede inicial fue un salón en la Avenida Alvear de la Secretaría de Cultura, con apenas una secretaria administrativa, según crónicas de la época.
El FNA opera con autonomía financiera gracias a su Carta Orgánica: recauda el gravamen por Dominio Público Pagante sobre obras en dominio público difundidas comercialmente, más intereses de préstamos y títulos. Esto le permite otorgar créditos blandos, becas, premios y subsidios en disciplinas como literatura, artes visuales, música, teatro, cine, arquitectura y diseño. El primer beneficiario fue el escultor Libero Badii en 1958, quien viajó a Europa; décadas después, recibió el Gran Premio de Honor del mismo FNA. Otros apoyados incluyen a Jorge Luis Borges, Antonio Berni, Xul Solar, Julio Le Parc, Alejandra Pizarnik, León Ferrari y Diana Dowek.
Su sede actual en Alsina 673, remodelada en 1999 por Clorindo Testa —miembro del Directorio—, simboliza su evolución: de un salón modesto a un edificio icónico que alberga concursos, muestras y archivos. Precursor global, antecedió al National Endowment for the Arts de EE.UU. (1965) y a FUNARTE de Brasil (1976). A lo largo de dictaduras y democracias, resistió vaivenes políticos, financiando miles de proyectos pese a recortes presupuestarios.
Hoy, en 2026, bajo la presidencia de Tulio Andreussi Guzmán y la Secretaría de Cultura, el FNA recupera su «espíritu original» con créditos UVA a tasa cero para artistas y gestores, según declaraciones oficiales. En 2024, el secretario Leonardo Cifelli lo celebró como «institución de excelencia» para el talento nacional. Para Notigital, esta efeméride subraya su rol vital en tiempos de crisis cultural: ha sostenido desde pintores abstractos hasta documentalistas independientes, preservando la diversidad argentina.
Con 68 años, el FNA no solo financia creación, sino que actúa como acervo nacional de obras. En un país donde la cultura enfrenta desafíos económicos, su legado invita a reflexionar: ¿cómo potenciar hoy este motor de identidad para las nuevas generaciones?