Este miércoles 11 de febrero, el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, invita a todos a congregarse en el Santuario de la Virgen de Lourdes. El mensaje es claro y festivo: «¡Nos encontramos en el santuario de Lourdes! Acá el cronograma completo», con enlace al sitio oficial del municipio (tresdefebrero.gov.ar/virgendelourdes).
Una convocatoria a la fe que, en principio, suena inspiradora. Pero, ¿es sincera o solo un guiño electoral en tiempos de crisis?
Valenzuela, alineado con el gobierno nacional libertario de Javier Milei, pregona la espiritualidad cristiana mientras su espacio político desata una andanada de descalificaciones contra opositores. Palabras duras, insultos que rayan en lo personal, y una retórica que divide en lugar de unir. No hablemos de los diputados libertarios que han puesto en duda la realidad del autismo, minimizando el sufrimiento de familias enteras. O la represión habitual todos los miércoles contra jubilados que reclaman lo suyo en las calles, ahogados por la inflación y la pobreza.
La Biblia, que Valenzuela invoca implícitamente con esta cita mariana, no avala tales actitudes. Jesús predicaba amor al prójimo, justicia para los pobres y misericordia con los vulnerables (Mateo 25:40: «Todo lo que hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis»). ¿Dónde queda eso cuando se aplasta protestas de abuelos o se niega evidencia científica sobre discapacidades? Apoyar descalificaciones libertarias y el maltrato sistemático choca frontalmente con los principios cristianos de humildad y compasión.
Esta invitación da que pensar: ¿es fe auténtica o estrategia para captar votos en un distrito donde la sensibilidad social pesa? En Tres de Febrero, donde tantos luchan día a día, el postureo religioso no convence. La verdadera devoción se mide en acciones, no en flyers municipales.