El 5 de enero de 1953, el Théâtre de Babylone de París fue testigo del estreno de una obra que revolucionaría el teatro mundial: Esperando a Godot, del dramaturgo irlandés Samuel Beckett. Esta pieza, considerada la cumbre del teatro del absurdo, marcó un hito en la dramaturgia del siglo XX y se convirtió en una de las más representadas del repertorio moderno, con miles de puestas en escena que siguen vigentes.

La obra presenta a dos vagabundos, Vladimir y Estragón, atrapados en una espera eterna por un misterioso personaje llamado Godot, que nunca llega. Sin acción convencional ni trama lineal, Beckett deconstruye el lenguaje, el tiempo y la existencia humana, reflejando el vacío existencial posbélico. Estrenada en francés bajo el título En attendant Godot, contó con la dirección de Roger Blin y los protagonistas interpretados por él mismo (como Pozzo) y Jean Martin (como Lucky). El público inicial quedó perplejo: algunos la tildaron de «nada pasa», pero pronto se erigió como un manifiesto filosófico influido por el existencialismo de Sartre y Camus.

Beckett, Premio Nobel de Literatura en 1969, escribió la pieza en un contexto de reconstrucción europea tras la Segunda Guerra Mundial. Su estilo minimalista –un árbol solitario, un banco y diálogos cíclicos– capturó la alienación moderna, convirtiéndola en un espejo de la condición humana. En Argentina, Esperando a Godot ha sido un clásico indiscutible: desde la mítica versión de 1961 dirigida por Orestes Cavalli en el Teatro Payró, hasta recientes montajes como el de 2015 en el Teatro Nacional Cervantes, que agotó localidades y subrayó su vigencia en tiempos de crisis.

Hoy, más de 70 años después, la obra trasciende fronteras. Según fuentes especializadas, es una de las diez más representadas del siglo XX, con adaptaciones en cine, ópera y hasta versiones en lunfardo porteño. Su legado radica en cuestionar lo inexplicable: ¿qué hacemos mientras esperamos? En un mundo de esperas eternas –por justicia, cambio o respuestas–, Godot sigue ausente, pero su eco resuena en escenarios del mundo.

Con AFP.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.