Las imágenes trascendieron en medio de la conmoción pública que causó el crimen dentro de una escuela en Santa Fe. Es una costumbre que se instala de a poco en los establecimientos educativos: dan lugar a las nuevas promociones haciendo desaparecer a las anteriores.
Son interpretaciones hechas desde el universo adulto, eso es real. Pero eso no descalifica la indignación generalizada que causaron las performances realizadas por estudiantes de dos colegios de la región oeste que llegaron a la redacción de Primer Plano Online y que también se viralizaron por redes sociales.
El tema fue el momento en el que trascendieron: fue el mismo día en el que un chico de 15 años llevó una escopeta al colegio al que asistía en el departamento de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, y asesinó de un disparo a Ian Cabrera (13), en un hecho que conmovió a la opinión pública.
Y que muestra a la sociedad argentina frente a un problema importado, porque más allá de algún hecho aislado ese no es el retrato del sistema educativo local. Hoy hay un pequeño pueblo de 15 mil habitantes que llora a uno de sus hijos y que intenta encontrar alguna explicación a un crimen que no entra en la cabeza de casi nadie.
Por eso este medio decidió hacer públicos ambos videos, para abrir el debate sobre lo que hay detrás de este tipo de celebraciones que se ponen de moda en un momento determinado y nunca se pueden saber en qué terminan. Los protagonizaron chicos y chicas de dos escuelas.
Las performances de la polémica
Por un lado, quienes asisten al Colegio Alemán Gartenstadt Schule, ubicado en Alas Argentinas y Matienzo de Ciudad Jardín, en Tres de Febrero (el de cuota más cara en esa localidad).
El otro caso que se viralizó fue protagonizado por estudiantes de la Escuela Jean Piaget, ubicada en Alvarado al 500 de Ramos Mejía. En ambas intervenciones, que pretendieron ser artísticas, el objetivo fue darles la bienvenida a las promociones nuevas que este año egresan de la Secundaria.
¿Cómo lo hacen? Eliminando a las anteriores. Por eso eligieron un simulacro de fusilamiento para hacer desaparecer a sus antecesores.
“No se miren tanto que las estrellas somos nosotros”, rezaban las banderas que acompañaron la festividad de la Promo 26. Después salió desfile y un baile identitario que prepararon previamente para completar sus performances. Todo ocurrió dentro de ambos establecimientos educativos. Es decir, con aval de sus equipos directivos.
La polémica escala hacia las autoridades del establecimiento, ya que, según trascendió en informes de señales nacionales como C5N, la actividad no habría sido un hecho espontáneo de los alumnos. Las versiones indican que la simulación contó con la autorización previa de los directivos, lo que abre un interrogante sobre los criterios pedagógicos y de supervisión que rigen en la institución. El repudio en las redes sociales pone el foco en la necesidad de replantear los límites de estas celebraciones estudiantiles para evitar la apología de la violencia en el ámbito escolar.
Violencia en celebraciones estudiantiles
Basta recordar que en noviembre del año pasado, en ocasión de la batucada de fin de año, a raíz de amenazas previas entre alumnos de diversas escuelas la Policía y losMunicipios de Morón e Ituzaingó debieron implementar un fuerte operativo de seguridad para evitar incidentes.
En ese procedimiento conjunto, realizado en la emblemática esquina de Santa Rosa y Sarmiento, secuestraron gran cantidad de bebidas alcohólicas (la mayoría de los concurrentes eran menores de edad) y un total de 6 cuchillos. ¿Qué podría haber pasado si no existía ese dispositivo? Un verdadero desastre.