El 10 de marzo de 1936 nació en Visp, Suiza, Joseph Blatter, administrador deportivo que presidió la FIFA de 1998 a 2015, sucediendo a João Havelange.
Elegido el 8 de junio de 1998, Blatter expandió el fútbol global: Mundiales en Corea-Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010; introdujo el gol de oro y aumentó premios millonarios. Bajo su mando, la FIFA creció a 211 federaciones, con ingresos de US$5.800 millones en 2014.
Sin embargo, su era acabó en escándalos. El 8 de octubre de 2015, arrestos en Zúrich por corrupción —sobornos en derechos TV y votaciones— lo salpicaron. Suspendido por el Comité de Ética FIFA el 21 de diciembre de 2015 por ocho años (reducidos a seis en 2016), Blatter negó irregularidades pero admitió «errores de gestión». Renunció en febrero de 2016, cediendo a Gianni Infantino.
Blatter, periodista y taquígrafo, escaló en la FIFA desde 1975. Crítico de racismo en el fútbol, enfrentó acusaciones de favoritismo africano y asiático. Su legado: profesionalización, pero también opacidad que costó US$200 millones en sobornos.
Hoy, con Qatar 2022 aún controvertido, Blatter (89 años) vive retirado. Su nacimiento nos recuerda cómo un suizo moldeó el deporte rey, entre gloria y caída.