En un planeta que oscila entre llamas devoradoras y heladas mortales, dos líderes de la extrema derecha, Donald Trump y Javier Milei, insisten en negar el cambio climático. Mientras la Patagonia argentina se desmorona bajo incendios incontrolables y el noreste de Estados Unidos sufre una de las olas de frío más extremas en décadas, ellos lo despachan como una «agenda 2030» conspirativa. Pero los hechos no mienten: el planeta clama por acción, no por retórica negacionista.

En Argentina, la Patagonia es un drama en llamas. Desde finales de 2025, incendios forestales han arrasado más de 200.000 hectáreas en Chubut y Río Negro, según datos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego. Vientos huracanados y sequías prolongadas —síntomas claros del calentamiento global— han convertido bosques milenarios en cenizas. Comunidades mapuches evacuadas, fauna diezmada y un aire irrespirable: esto no es «clima normal», es el resultado de décadas de emisiones descontroladas que alteran patrones meteorológicos. Mientras tanto, Milei, desde el llano, tilda las políticas ambientales de «globalismo socialista», priorizando recortes presupuestarios que dejan a los bomberos sin recursos.

Del otro lado del Atlántico, EE.UU. enfrenta un invierno apocalíptico. En enero de 2026, una irrupción de aire polar ha provocado temperaturas bajo -30°C en Nueva Inglaterra y el Medio Oeste, con más de 50 muertes reportadas por hipotermia y accidentes viales, según el Servicio Nacional de Meteorología. tormentas de nieve paralizan ciudades, y el Polo Norte registra récords de deshielo que, paradójicamente, alimentan estas anomalías extremas. Trump, de regreso en la Casa Blanca, celebra el frío como «prueba» contra el cambio climático, ignorando que eventos opuestos —calor récord en verano y deshielos árticos— son dos caras de la misma moneda: un clima desquiciado por el CO2 humano.

Este negacionismo no es inocente; es peligroso. Trump y Milei lo enmascaran como resistencia a la «Agenda 2030» de la ONU, esa hoja de ruta para sostenibilidad que ellos pintan como un complot woke. Pero cuidar el planeta no es marketing progresista: es supervivencia. Si seguimos ignorando la ciencia —que desde el IPCC advierte de un calentamiento de 1,2°C ya irreversible—, el mundo tendrá fecha de vencimiento. Sequías que vacían el Río Colorado, megaincendios en la Amazonia, huracanes categoría 5 en el Atlántico: el reloj corre.

Es hora de acciones concretas, no discursos. Argentina necesita un plan nacional antiincendios con inversión real en prevención forestal y transición energética. En el mundo, presionar por impuestos al carbono y reforestación masiva. Líderes como Milei y Trump deben dejar el populismo y enfrentar la realidad: el cambio climático no negocia ideologías. Notigital llama a sus lectores: exijamos políticas verdes urgentes. El planeta no espera por elecciones.

Desde notigital llamamps a tomar conciencia.

Sobre Nosotros

Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.