El Gobierno nacional lanzó este miércoles la Oficina de Respuesta Oficial. Se trata de una cuenta en redes sociales para contestar lo que el Ejecutivo considera “noticias falsas”. El organismo también busca exponer supuestas maniobras de la prensa y de sectores opositores. En su primer posteo, la cuenta explicó los motivos de su creación.
La misión oficial consiste en “desmentir activamente la mentira”. La oficina promete señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de “la casta política”. El tono del primer comunicado fue confrontativo. Los responsables sostuvieron que “solo informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta”.
El conflicto por la pauta y la libertad de expresión
El Gobierno vinculó esta decisión al cambio en la política de medios. Al eliminar la pauta oficial, el Ejecutivo considera que las críticas se volvieron “más ruidosas”. Por ello, ven necesario desmentir con claridad y sin rodeos. “Estamos sumando una voz oficial para desmentir operaciones”, afirmaron.
A pesar de las críticas, la administración de Javier Milei aseguró que la libertad de expresión es “sagrada”. Según el comunicado, el objetivo no es imponer una mirada única. La oficina busca distinguir hechos de operaciones y datos de relatos. “La democracia se fortalece cuando se expone la mentira”, concluyó el texto.
Repercusiones de Milei y Santiago Caputo
El presidente Javier Milei respaldó la iniciativa de inmediato. El mandatario reposteó el mensaje para “desenmascarar mentiras de los medios”. Por su parte, el asesor Santiago Caputo también celebró la medida. Caputo afirmó que los periodistas encontrarán ahora una respuesta oficial ante sus “mentiras”.
Esta oficina profundiza la tensión histórica entre Milei y la prensa. El Presidente suele calificar a los periodistas como “mentirosos” o “extorsivos”. Este patrón de confrontación no es nuevo en el mundo. Líderes como Donald Trump, Jair Bolsonaro y el partido Vox en España utilizan estrategias similares. Todos ellos presentan al periodismo crítico como un actor político ilegítimo.
(ct/perfil)