Desde la salida del DNU 70/2023 y la Ley Bases, el gobierno nacional carga las tintas contra el fútbol argentino.
La idea gubernamental está más que clara: sacarles los clubes a los socios para convertirlos en sociedades anónimas e intervenirlos, con el fin de captar capitales extranjeros de los que solo vería beneficios impositivos. El impacto positivo para los clubes sería prácticamente nulo, como demostró la llegada de Foster Gillett a Estudiantes de La Plata, que dejó más problemas que soluciones.
No conformes con el rechazo mayoritario de los clubes, ahora van contra la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia y Pablo Toviggino, junto a una justicia alineada con el gobierno nacional, para imponer un modelo ya repudiado por amplia mayoría. «El club es de los socios», expresaron prácticamente todos los clubes, desde Primera División hasta las últimas categorías.
Sin embargo, insisten en intervenir la AFA a como dé lugar. Por eso, se decidió parar una fecha del fútbol argentino en protesta por las reiteradas acusaciones de Javier Milei y su gabinete. En el mundo del fútbol, es sabido desde la creación de la FIFA que las intervenciones judiciales traen inconvenientes graves a los países que las permiten. ¿De qué se agarra Milei? De la supuesta buena relación de la AFA con Gianni Infantino y Donald Trump. Pero si la justicia sigue interviniendo, en el corto o largo plazo corremos el riesgo de quedar afuera de todos los torneos organizados por la FIFA.
La discusión sobre si el campeonato está bien organizado es válida y razonable, pero de ahí a convertir los clubes en sociedades anónimas hay un largo trecho. El hincha genuino ya se expresó claro: «El club es de los socios».