10 de enero de 1995. En las alturas de La Paz, a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar, José Pekerman hacía su estreno oficial como director técnico de los seleccionados juveniles de Argentina. Ese día, la Sub 20 albiceleste venció por 2 a 0 a Perú en el marco del Sudamericano de la categoría, marcando el inicio de una era dorada para el fútbol argentino.
El partido, disputado en el Estadio Hernando Siles, vio a una Argentina sólida que dominó desde el pitazo inicial. Los goles llegaron gracias a la efectividad del ataque juvenil, con Pekerman implantando desde el arranque su sello táctico: disciplina, posesión y una defensa impenetrable. Este triunfo no fue aislado; fue el primer paso de un camino glorioso que llevaría a la Selección Sub 20 a conquistar tres Mundiales consecutivos: Qatar 1995, Malasia 1997 y Argentina 2001.
Pekerman, el cerebro detrás de aquellas generaciones legendarias –con figuras como Riquelme, Aimar, Saviola y Mascherano–, transformó el semillero argentino en una fábrica de campeones. Su debut en La Paz simboliza la esencia del fútbol celeste y blanco: garra, inteligencia y éxito sostenido.
Hoy, 31 años después, el «Profesor» Pekerman sigue siendo referencia obligada en el fútbol mundial. Su legado inspira a las nuevas generaciones de entrenadores y jugadores argentinos, recordándonos que los grandes ciclos comienzan con un primer triunfo.