Buenos Aires, 20 de febrero de 2026 – En una sesión maratónica que se extendió pasada la medianoche, la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto de reforma laboral impulsado por el oficialismo. La iniciativa obtuvo 135 votos a favor, 115 en contra y ninguna abstención, en un debate cargado de tensiones entre oficialistas y opositores.
El proyecto, que busca modernizar las normativas laborales para fomentar la creación de empleo y reducir costos para las empresas, introduce modificaciones clave como la flexibilización de indemnizaciones por despido, la ampliación de contratos temporales y límites a las multas por informalidad. Sin embargo, al incorporarse enmiendas durante el tratamiento en Diputados, la reforma deberá regresar al Senado para una nueva votación y aprobación definitiva.
La votación reflejó la polarización política: el oficialismo, liderado por La Libertad Avanza y aliados, celebró el avance como un paso hacia la «desburocratización» del mercado laboral, en línea con las promesas de campaña del presidente Javier Milei. «Esto genera predictability y competitividad para las pymes», destacó el ministro de Trabajo, Omar Yutrovic, desde las tribunas.
Por el lado de la oposición, sindicatos y bloques como Unión por la Patria denunciaron el proyecto como un «ataque a los derechos adquiridos». «Es una reforma regresiva que precariza el trabajo formal», advirtió el diputado Germán Martínez (UxP), mientras que la CGT ya convocó a una marcha para el próximo miércoles en rechazo.
El oficialismo confía en tener los números en el Senado, aunque enfrenta resistencias de sectores peronistas y radicales. Fuentes cercanas al Gobierno indicaron que se negocian apoyos clave para evitar otro traspié, similar al que sufrió la ley ómnibus el año pasado.
La reforma es parte de un paquete más amplio de medidas económicas para combatir la inflación y el déficit fiscal, en un contexto donde el desempleo ronda el 7,5% según datos del INDEC. Si se aprueba en definitiva, entraría en vigencia en 90 días, impactando directamente en negociaciones paritarias y la informalidad laboral, que afecta a más del 40% de los trabajadores argentinos.