El 17 de marzo de 1991, un control antidoping positivo por efedrina marcó el fin de la etapa dorada de Diego Armando Maradona en Napoli. Tras la victoria 1-0 ante Bari –con gol de Careca–, la AUF suspendió al Diez por 15 meses, su primer positivo en carrera.
En plena gloria post-Mundial 86, Maradona había regresado a Italia tras Gimnasia, pero presiones y adicciones lo alcanzaron. El caso expuso el lado oscuro del fútbol: «Me cagaron», dijo Diego, alegando medicación. Napoli, bicampeón gracias a él, entró en crisis.
Hoy, 35 años después, Maradona es ídolo eterno en Nápoles y Argentina. Su legado: genio y controversia. Para Notigital, este aniversario recuerda las fragilidades de los ídolos.