El 31 de marzo se celebra el Día Nacional del Agua en Argentina, una fecha institucionalizada para concienciar sobre la importancia de este recurso y su uso sostenible.
La conmemoración tiene sus raíces en 1963, cuando se realizó el Primer Congreso Nacional del Agua en Córdoba, donde se propuso establecer esta fecha. Sin embargo, su oficialización nacional ocurrió en 1972 mediante el Decreto Nº 2481/73, impulsado por el Comité Permanente de los Congresos Nacionales del Agua. Precede incluso al Día Mundial del Agua (22 de marzo), declarado por la ONU en 1993.
El propósito central es promover un consumo racional y responsable del agua, considerando su escasez y vulnerabilidad. En Argentina, solo el 3% del agua es dulce y apta para consumo humano, y regiones como Mendoza registran un consumo promedio de 400 litros por persona/día, superando las recomendaciones de la OMS.
La provincia ejemplifica la dependencia histórica del agua. Desde el siglo XVII, se implementaron sistemas de riego y normativas como la Alcaldía de Aguas (1603) para evitar conflictos por su distribución. En el siglo XIX, obras como el dique Luján (1889) y el Departamento General de Aguas (1884) sentaron las bases de su gestión moderna. Hoy, Mendoza enfrenta desafíos por su aridez y alta demanda, con proyectos que buscan optimizar el recurso.
Organizaciones y gobiernos promueven actividades educativas, como la Semana del Agua en Córdoba, alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 6). La fecha invita a reflexionar sobre el agua como derecho humano fundamental y a adoptar medidas individuales y colectivas para su preservación.