El Día Mundial del Preservativo se celebra cada 13 de febrero, justo antes de San Valentín, para promover su uso responsable como herramienta clave contra infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazos no deseados. Iniciado en 2012 por la AIDS Healthcare Foundation, busca educar especialmente a jóvenes sobre salud sexual integral.
Esta efeméride resalta la efectividad del preservativo: reduce hasta un 95% el riesgo de VIH en parejas heterosexuales y entre 60-80% para clamidia y gonorrea cuando se usa correctamente y de forma constante. Protege también contra sífilis, gonorrea y otras ITS, aunque ofrece cobertura parcial para herpes o VPH por contacto cutáneo; Por eso, se recomienda combinarlo con cheques regulares y vacunas disponibles.
Contexto global y en Argentina
En el mundo, la OMS y ONUSIDA impulsan campañas que llegan a millones, distribuyendo preservativos gratuitos en clínicas y eventos públicos. En América Latina, alianzas como MTV-UNFPA promueven mensajes como «conocé tu cuerpo y tus opciones» para prevenir VIH y embarazos adolescentes.
En Argentina, el Ministerio de Salud y organizaciones como Fundación Huésped reparten millones de unidades anuales, aunque datos recientes muestran una caída del 30% en compras estatales entre 2016-2022 por ajustes presupuestarios. Aún así, persisten los programas gratuitos en centros de salud, CESACs y ferias, con énfasis en «úsalo de principio a fin» en prácticas vaginales, anales u orales.
Consejos prácticos para su uso efectivo
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Verifique la fecha de vencimiento y abra el paquete con cuidado, sin dientes.
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Colocalo desde el inicio del contacto sexual, desenrollándolo hasta la base.
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Cambialo al alternar prácticas o parejas; lubricantes a base de agua evitan roturas.
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Mujeres y hombres tienen opciones; combiná con otros métodos como pastillas o DIU para doble protección.