El 30 de marzo se conmemora el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, fecha declarada en 2012 por la Confederación Internacional de Sindicatos (CSI) y la Federación Internacional de Trabajadores del Hogar (FITDH). Surge de décadas de reclamos por unas 100 millones de mujeres en el mundo –90% del total–, mayormente migrantes, que limpian, cocinan y cuidan hijos ajenos en condiciones precarias.
Su origen remonta a 1988 con la Convención 156 de la OIT, que equiparó el trabajo doméstico remunerado al laboral formal. En 1989, Brasil pionero con su Día Nacional; En 2011, la histórica Convención 189 de la OIT (ratificada por 40 países) exigía salario mínimo, jornada de 8 horas, aportes jubilatorios, vacaciones pagas y protección contra abuso sexual o trata.
En Argentina, la Ley 26.844 de 2013 fue un hito: garantiza obra social, indemnización, licencias y aportes para 1,5 millones de trabajadores (INDEC 2025). Pioneras como Dora Cozzi, de la Asociación de Trabajadoras del Hogar (ATTH), impulsaron paritarias que en febrero de 2026 elevaron el salario mínimo a $450.000 mensuales (Res. 5/2026 MTESS), un 18% más que en 2025.
Sin embargo, persisten sombras: 38% en negro (UATRE 2026), con despidos post-pandemia y violencia doméstica agravada. En Buenos Aires, donde concentran el 40% del empleo (GCBA), cooperativas como «Mujeres del Hogar Solidario» en Villa Soldati ofrecen capacitación en derechos y microcréditos. «Pasamos de ser ‘las invisibles’ a protagonistas», dice Cozzi.
Globalmente, figuras como Eréndira Vega (México) inspiran; en AR, la conmemoración incluye marchas en Plaza de Mayo y talleres en La Matanza. Este día visibiliza: sin ellas, el hogar no gira. En 2026, la OIT insta a ratificaciones pendientes para erradicar la explotación.
(Fuentes: OIT, INDEC, ATTH. Imagen sugerida: marcha 2025 en Obelisco).