El 6 de febrero de 1958, el vuelo 609 de British European Airways se estrelló en el aeropuerto de Munich, Alemania, en una de las tragedias más dolorosas del fútbol mundial.
El Manchester United, apodado los «Busby Babes» por su juventud, regresaba de un partido de Copa de Europa contra el Estrella Roja de Belgrado. Murieron 23 personas: ocho futbolistas, tres técnicos, dos tripulantes y periodistas.
El accidente ocurrió por condiciones climáticas adversas y problemas en la pista nevada. Sobrevivieron el capitán Bobby Charlton, futuro campeón del mundo en 1966, y el entrenador Matt Busby, quien tardó meses en recuperarse. Jugadores como Tommy Taylor y Duncan Edwards perecieron, dejando al club en ruinas.
El «Desastre de Munich» galvanizó al fútbol inglés: el United se reconstruyó con leyendas como George Best, ganando la Copa de Europa en 1968 como tributo. Inspiró documentales como United (2011) y libros que narran la resiliencia humana.
Para los hinchas argentinos, evoca la fragilidad de los héroes deportivos, similar a tragedias locales como la de Los Andes en 1972. Notigital lo recuerda como lección de solidaridad: el mundo del fútbol se unió en duelo, demostrando que el deporte trasciende la muerte.