El presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Demian Reidel, fue denunciado por contratar servicios de limpieza con sobreprecios para Atucha I y II.
En las últimas horas, el ingeniero Juan Pablo Norazco, gerente de las plantas Atucha I y II, denunció al presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A., Demian Reidel, por presuntos sobreprecios superiores al 140% en la contratación de servicios de limpieza para las centrales nucleares mencionadas, Embalse y el Hotel de Baradero, en una operatoria que habría generado un perjuicio económico para el Estado que supera los 6,5 millones de dólares y que ya se encuentra bajo análisis de instancias internas y judiciales.
Es preciso mencionar que, la denuncia fue confirmada por el secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Zárate, Fernando Pérez, que detalló que el origen del conflicto se encuentra en la firma de un contrato de limpieza por el plazo de dos años que, de acuerdo con los valores históricos del servicio, debería haber tenido un costo cercano a los 600 mil dólares, pero terminó siendo adjudicado por casi 7 millones, una diferencia que quedó registrada en el sistema administrativo SAP utilizado por la empresa para la emisión de pedidos de compra y contratación de proveedores.
En declaraciones radiales, Pérez explicó que la presentación formal contra Reidel fue impulsada por el ingeniero Norazco, que elevó la denuncia ante el Comité de Integridad de Nucleoeléctrica Argentina y cuyo desempeño, según remarcó el dirigente sindical, no está vinculado a la política partidaria, sino a funciones técnicas dentro de la compañía estatal.
De acuerdo con lo que dejaron trascender, este expediente se suma a otras investigaciones que se desarrollan dentro de la órbita de Nucleoeléctrica Argentina y que también involucran a Reidel, a quien Pérez señaló como “la cabeza de un grupo que estaría contratando empresas de manera irregular”, en un contexto de creciente tensión interna dentro de la empresa encargada de la operación de las centrales nucleares del país.
Uno de los puntos centrales de la denuncia refiere a que la contratación del servicio de limpieza se habría realizado de manera directa y sin licitación pública, bajo el argumento de la existencia de un único proveedor, aunque posteriormente se detectaron cifras que reflejarían sobreprecios significativos, situación que motivó el rechazo de los administradores del contrato en planta a firmar la documentación correspondiente.
Demian Reidel, el titular de Nucleoeléctrica Argentina que quedó envuelto en una denuncia por presuntos sobreprecios en la contratación de servicios de limpieza.
Entre quienes se negaron a convalidar el procedimiento figura la contadora Camila Martina, y según consta en la presentación realizada por el ingeniero Norazco, esa negativa derivó en presuntas presiones internas que incluyeron mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, llamados telefónicos y auditorías sorpresivas, elementos que fueron incorporados como respaldo documental de la denuncia.
En este contexto, el secretario general de ATE Zárate sostuvo que ante la detección de estas irregularidades a través del sistema SAP y la magnitud del perjuicio económico estimado, el caso deberá ser investigado por la Justicia, que ya habría tomado intervención para determinar responsabilidades y eventuales delitos en el proceso de contratación.
No obstante, el conflicto se desarrolla en un escenario sensible para Nucleoeléctrica Argentina, dado que se trata de una empresa estratégica vinculada al sector nuclear, donde los servicios de limpieza cumplen un rol crítico por operar en áreas con riesgo radiológico, lo que agrega gravedad a las denuncias por presunto direccionamiento y sobrecostos en la gestión de contratos.
Internas, cuestionamientos y el impacto político del caso que envuelve al titular de Nucleoeléctrica Argentina
Es preciso mencionar que, en paralelo a la denuncia del ingeniero, el presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Demian Reidel, quedó en el centro de una polémica más amplia por presuntas irregularidades en procesos de contratación, particularmente en una licitación vinculada al servicio de limpieza de las centrales Atucha, donde se habrían registrado cambios en los requisitos de admisibilidad, plazos reducidos y criterios técnicos que limitaron la competencia entre oferentes.
Así es el predio de Atucha I y II, donde el responsable de ambas plantas denunció un presunto sobreprecio en la contratación de servicios de limpieza, que son claves por operar en áreas con riesgo radiológico.
De acuerdo a la información compartida, de un total de nueve empresas interesadas en el proceso licitatorio, solo dos superaron inicialmente el análisis técnico, mientras que posteriormente se incorporó otra firma en la etapa económica sin haber sido evaluada por el área requirente, un punto que generó fuertes cuestionamientos internos por afectar la trazabilidad administrativa y el debido proceso.
La denuncia interna fue elevada ante el Comité de Integridad por el gerente de planta de Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco, quien advirtió sobre presiones para reformular informes técnicos ya emitidos y pedidos orientados a justificar económicamente ofertas más elevadas, además de intervenciones de áreas sin competencia técnica directa y llamados reiterados con carácter de urgencia.
Tras conocerse el contenido de esa presentación, el directorio de Nucleoeléctrica Argentina resolvió frenar la licitación y apartar de sus funciones al gerente general, Marcelo Famá, y al gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, ambos designados por Reidel, en una decisión que dejó expuesta una fuerte interna en la conducción de la empresa y profundizó el clima de tensión en momentos en que el Gobierno impulsa cambios estructurales en el sector energético y nuclear.
Demian Reidel, el titular de Nucleoeléctrica Argentina que quedó envuelto en una denuncia por presuntos sobreprecios en la contratación de servicios de limpieza.
Así es el predio de Atucha I y II, donde el responsable de ambas plantas denunció un presunto sobreprecio en la contratación de servicios de limpieza, que son claves por operar en áreas con riesgo radiológico.