TEHERÁN, 10 de abril de 2026.- La incertidumbre domina las horas previas a la cumbre en Islamabad. Irán insiste en que no negociará hasta que Israel detenga sus ataques en Líbano. Mientras tanto, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ya viaja hacia la capital paquistaní. Su objetivo es destrabar el conflicto regional.
En este sentido, el vocero Ismail Bagaei confirmó que Teherán supedita su presencia al fin de las hostilidades. Bajo esta premisa, el Ejército de Pakistán ya blindó la “Zona Roja”. El mundo aguarda una señal clara. Todos esperan confirmar si las delegaciones finalmente se encontrarán cara a cara.
Cumbre en Islamabad y la presión sobre el estrecho de Ormuz
Asimismo, el éxito de la cumbre en Islamabad resulta clave para el comercio global. El Estrecho de Ormuz sufre hoy un tráfico marítimo crítico. Los datos de MarineTraffic muestran una actividad muy baja. Esta parálisis genera presión sobre el precio del petróleo y la logística de energía.
Por su parte, Washington busca incluir la liberación de seis ciudadanos detenidos en Irán. No obstante, el gobierno estadounidense advirtió que no aceptará engaños de Teherán. JD Vance mantiene un optimismo cauteloso. Su equipo confía en iniciar las sesiones de diálogo mañana mismo.
Crisis humanitaria y ataques en el Líbano
Mientras los diplomáticos viajan a la cumbre en Islamabad, la violencia no cesa. Un bombardeo israelí mató a 13 agentes de seguridad en Nabatieh. La Organización Mundial de la Salud denunció amenazas contra ambulancias en las zonas de evacuación. Esta situación corta el suministro médico vital.
Del mismo modo, el líder de Hizbulá, Naim Qassem, rechazó cualquier “concesión gratuita”. El dirigente instó al gobierno libanés a mantener la firmeza. Según su visión, los acuerdos deben impedir que se repita la vulnerabilidad del pasado. Sus palabras añaden más tensión a la mesa mediadora.
Finalmente, la muerte del exministro iraní Kamal Kharazi complica el panorama. Su ausencia debilita la estructura diplomática de Irán antes de la cita. En este contexto, la cumbre en Islamabad funciona como un tablero decisivo. La comunidad internacional vigila cada movimiento mientras las víctimas ya superan las 3.000 personas.
Con EFE.