Luego de las múltiples provocaciones de Javier Milei y su sequito tuitero, a las que Luiz Inácio Lula da Silva siempre hizo oídos sordos, el líder del Partido de los Trabajadores perdió la paciencia con el gobierno libertario.
Brasil deja de representar la embajada argentina en Venezuela, rol que ocupa desde agosto de 2024 cuando Nicolás Maduro expulsó al personal diplomático argentino que había desconocido el resultado de las elecciones presidenciales en el país caribeño. Si bien resta la confirmación oficial, la administración de la italiana Giorgia Meloni ocuparía ese lugar, encargándose de custodiar la sede diplomática de nuestro país en Caracas y representando los intereses de la gestión libertaria en el territorio ahora intervenido por Donald Trump.
Si bien de manera institucional el gobierno de Lula asegura que la decisión corresponde a “una necesidad técnica de reorganizar el trabajo diplomático de la misión brasileña” en el nuevo contexto político del país, bajo el Gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, la gota que colmó el vaso fue un posteo de Milei, de los tantos que el mandatario argentino le dedicó a su par brasileño, donde celebraba la presión de Donald Trump para “liberar” a Venezuela y mostraba una foto de Lula abrazando a Maduro. El video fue recibido como una provocación intolerable en Brasilia.
Desde la Casa Rosada, la reacción fue esquiva: “Es una decisión de Brasil. No nos extraña viniendo de Lula”, señaló un funcionario. La posibilidad de que Italia asuma la representación no solo resolvería el vacío diplomático, sino que consolidaría en el plano diplomático la relación que el Presidente tiene con la primera ministra Giorgia Meloni.
La noticia confirma la tensión de la relación entre ambos presidentes que, a pesar de ser siempre tirante y con intereses cruzados, del lado brasilero siempre conservaron las formas diplomáticas. Incluso, a pesar del malestar con las declaraciones de Milei, el viernes pasado Brasil volvió a reclamar por la liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo que se encuentra detenido en Venezuela desde hace más de un año.
Los gobiernos de Lula y de Milei tienen dos posicionamientos diplomáticos totalmente opuestos respecto a la intervención estadounidense. Por un lado, Brasil lidera un bloque que integra junto a Chile, México y Uruguay para condenar el acto, alegando la violación del derecho internacional, mientras que la administración libertaria, confesa admiradora de las actitudes imperialistas, se encolumna en la lista de paises que respalda la acción impulsada por Donald Trump.