El 25 de enero de 2012 se escribía una página negra en la historia del fútbol argentino: por primera vez en el profesionalismo, Boca Juniors y River Plate se enfrentaban en categorías distintas.
El Xeneize, de Primera División, aplastó 2-0 al Millonario, que agonizaba en la B Nacional, en un partido de la Copa Luis Nofal disputado en el Estadio Centenario de Resistencia, Chaco. Nicolás Blandi, con un doblete letal, selló la derrota que presagiaba el descenso riverplatense meses después.
El contexto era dramático. River, tricampeón invicto hasta 2011, había caído en la peor crisis de su historia bajo la conducción de David Matías Almeyda. Tras perder la promoción ante Belgrano, jugaba en la segunda categoría por primera vez en 111 años. Boca, dirigido por Julio César Falcioni y en zona de Libertadores, llegó con Santiago Silva, Darío Cvitanich y el joven Blandi como figuras. River alineó a Chatruc, Cirigliano y un ex Boca, Lucas Orban, en un equipo diezmado por lesiones y deudas.
El partido, a puertas cerradas por seguridad, fue un monólogo xeneize. A los 22 minutos, Blandi abrió el marcador con un cabezazo tras corner de Clemente Rodríguez. En el segundo tiempo, a los 15, amplió con un contragolpe letal, asistido por Silva. River, con un hombre menos por la expulsión de Casco, apenas generó peligro. La transmisión de Fútbol para Todos mostró tribunas divididas: 15 mil hinchas de Boca contra 5 mil de River, en un Chaco neutral que hirvió de pasión contenida.
Este superclásico «irregular» trascendió por su simbolismo. Para los bosteros, fue revancha tras el 2-0 de River en Madrid (2003); para los millonarios, el prólogo del 26 de junio, cuando Belgrano los mandó a la B. Blandi, autor de los goles, recordó: «Sentí la historia en los hombros». Gallardo, aún jugador, no participó; meses después, como DT, lideraría el ascenso express.
En 2026, con River tricampeón de Libertadores y Boca en reconstrucción, este 2-0 chaqueño sigue siendo trofeo eterno para los hinchas xeneizes. Notigital revive la jornada: ¿el día que Boca le dio la puñalada definitiva? Cuatro años después del descenso, el superclásico volvió parejo, pero esa noche en Chaco cambió todo. Icono de rivalidad pura, donde hasta las divisiones separadas arden.