Isla Juncal, Río de la Plata, 8 de febrero de 1827. En aguas revueltas del Paraná, la escuadra de las Provincias Unidas, comandada por el almirante irlandés Guillermo Brown, aplastaba a la flota brasileña en una de las victorias más épicas de la historia naval argentina. Dos días de cañoneo feroz: Brown destruyó tres naves enemigas y capturó doce, sin perder un solo buque.

Contexto: la Cisplatina, actual Uruguay, era disputada. Brasil invadió en 1825; Rivadavía declaró guerra. Brown, «Padre de la Patria del mar», zarparía con fragatas como la 25 de Mayo y la Belgrano. El 8 y 9 de febrero, maniobras magistrales rodearon al enemigo: vientos favorables y puntería precisa hundieron la nave insignia brasileña. «¡Dios y la Patria!», gritaba Brown mientras sus hombres, muchos gauchos improvisados, resistían.

La victoria allanó el camino a la independencia uruguaya (1828). Brown, herido pero invicto, consolidó la marina patria.

Hoy, con Malvinas en el horizonte, Juncal evoca orgullo marítimo. El Museo Naval de Tigre y réplicas de sus naves reviven la hazaña. En un mundo de tensiones oceánicas, Brown nos recuerda: la soberanía se defiende en el agua, con coraje y estrategia.

Con AFP.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.