El 5 de abril de 1992, Alberto Fujimori protagonizó el autogolpe en Perú: disolvió el Congreso con apoyo militar, arrestó opositores y censuró medios.

Reformó la Constitución para reelegirse en 1995 y 2000 (comicios dudosos), pero huyó a Japón en 2000. Extraditado desde Chile, fue condenado por derechos humanos y corrupción.

Fujishock estabilizó economía, pero a costo de 69 muertos en La Cantuta y Barrios Altos. Vladimiro Montesinos, su asesor, tejía redes mafiosas.

Desde Argentina, miramos con eco: como el 76, mostró peligros de mesianismos. Fujimori, japonés-peruano, dividió opiniones; su hija Keiko aspira al poder. Hoy, Perú debate su legado en elecciones. Para Notigital, es alerta regional contra populismos autoritarios.

Fuente: Página 12.

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Por Claudio Gambale

Claudio Gambale 47 años , Periodista de Tres de Febrero.