El 11 de marzo de 1921 nacía en Mar del Plata Astor Piazzolla, el genio del bandoneón que transformó el tango en una música universal, fusionándola con jazz y clásica. Compositor y virtuoso, Piazzolla rompió moldes y creó el «nuevo tango», desafiando a los puristas gardelianos.
Hijo de inmigrantes italianos, creció en Nueva York, donde absorbió ritmos modernos, pero volvió a Argentina para abrazar el bandoneón. Discípulo de Troilo y Ginastera, debutó con orquestas tradicionales, pero su innovación estalló en los 50 con el Octeto Buenos Aires. Obras como «Adiós Nonino» (dedicada a su padre), «Libertango», «Milonga del Ángel», «La Muerte del Ángel», «Invierno Porteño», «Buenos Aires Hora Cero» y «Balada para un Gato» definieron su estilo: dramático, erótico y porteño hasta la médula.
No faltó su «Concierto para Bandoneón y Orquesta», que lo llevó a giras mundiales. Exiliado en Nueva York y París, Piazzolla conquistó Europa mientras en Argentina lo tildaban de hereje. Murió en 1992, pero su legado explota hoy en shows como el de su hijo Daniel o en playlists globales.
Para los argentinos, Piazzolla es orgullo nacional: de Mar del Plata al mundo, su música captura el alma melancólica de Buenos Aires. En tiempos de streaming, sus tangos suenan en jóvenes oídos, probando que la renovación cultural perdura.
Notigital celebra a Piazzolla, el marplatense que hizo del tango un idioma sin fronteras.