La Comisión de Salud Municipal de Wuhan anunció oficialmente la primera muerte por neumonía viral, provocada por el entonces misterioso coronavirus SARS-CoV-2. Este hito marcó el comienzo público de la pandemia de COVID-19, que en menos de tres meses se extendería por el planeta, cobrando millones de vidas y transformando la sociedad global.
El paciente cero fatal fue un hombre de 61 años con antecedentes de enfermedad crónica, hospitalizado desde el 1 de enero. Aunque los primeros casos se detectaron en diciembre de 2019 en el mercado de Huanan, el anuncio oficial desató alertas mundiales. La OMS declararía la emergencia sanitaria el 30 de enero y para marzo, la pandemia ya era irrefenable. En Argentina y Latinoamérica, el impacto fue devastador: más de 380 mil muertes en el país y restricciones que duraron años.
El deporte no escapó al azote. En Italia, epicentro europeo, clubes como Hellas Verona, Atalanta y Roma reportaron brotes masivos en 2020, suspendiendo la Serie A por meses. La Atalanta, en pleno ascenso, vio cómo sus jugadores caían en pleno partido contra el Valencia en Champions League, convirtiéndose en un «supercontagiador». En Portugal, el Benfica sufrió aislamiento de su plantel, paralizando la Primeira Liga. Estos episodios, entre otros en equipos como el Olympique de Marsella o el Liverpool, simbolizaron cómo el virus irrumpió en el fútbol, posponiendo torneos como la Eurocopa y las Olimpiadas de Tokio.
Seis años después, el mundo reflexiona sobre lecciones aprendidas: vacunas desarrolladas en tiempo récord, economías reconfiguradas y un fútbol que se volvió más resiliente. Sin embargo, variantes como Ómicron recordaron la fragilidad. En Notigital, recordamos esta efeméride no solo como un dato histórico, sino como recordatorio de la interconexión global y la importancia de la vigilancia sanitaria.