Al aire de Radio Universidad, Walter Dragani, licenciado en Oceanografía y especialista en Ciencias de la Tierra, el Agua y la Atmósfera, analizó las condiciones necesarias para que ocurra este inusual fenómeno.
Tras el meteotsunami que impactó con fuerza en varias ciudades de la Costa Atlántica y dejó causó un muerto en Santa Clara del Mar, los turistas se encuentran en estado de alerta ante el posible desarrollo de este inusual fenómeno que, además, provocó heridas leves en 35 bañistas.
Cabe recordar que se trata del tercer suceso de estas características registrado en los último 70 años. El primero ocurrió en 1954 y el segundo en 2022, ambos en Mar del Plata. “El de 1954 fue muy parecido al de Santa Clara del Mar. En un día de verano espectacular con una playa colmada, tres olas arremetieron con fuerza. En tanto, el de 2022 ocurrió a principios de diciembre por la madrugada, entonces no tuvo repercusión”, explicó Walter Dragani, licenciado en Oceanografía y especialista en Ciencias de la Tierra, el Agua y la Atmósfera, en comunicación con Radio Universidad.
No obstante, aseguró que, si bien no es imposible, es “muy poco probable” que un nuevo meteotsunami vuelva a ocurrir. “En la costa bonaerense hay dos o tres por mes, con amplitudes de diez a 20 centímetros, a veces 30, que son inadvertidos e imperceptibles, principalmente durante el invierno. Y aunque ocurra en un día de pleno sol y calor, un meteotsunami de 20 centímetros no se detectado”, indicó.
Sistemas de alerta en la Costa Atlántica En este contexto, Dragani señaló que no es posible identificar con anticipación este inusual fenómeno. “Sí hubo un sistema de presión sospechoso que causó el evento, pero es arriesgado mandar una alerta por esto. Si el sistema de presión iba a tierra no generaba nada, pero se movió paralelamente a la costa, y a través de un mecanismo hizo que se retroalimente la energía de la atmósfera en el océano, se amplifique la onda oceánica, crezca y llegue a un metro, tal como ocurrió”, explicó.
Por último, brindó recomendaciones a los turistas. “Cuando el mar retrocede significativamente, una centena de metros, deja al descubierto el fondo. Lo peor que se puede hacer es ir a ver qué ocurre. En esos casos, hay que agarrar las cosas e irse para otro lado, a un lugar alto, arriba de un médano o costanera, porque lo más probable es que el mar regrese y arremeta fuertemente”, cerró.