Notigital – En Alemania, la negación del Holocausto es un delito penal tipificado en el artículo 130 del Código Penal (Volksverhetzung), con penas de hasta cinco años de prisión por minimizar o justificar los crímenes nazis. Esta norma, reforzada desde 1994 y alineada con directivas europeas, protege la memoria colectiva sin vulnerar la libertad de expresión, según la Corte Constitucional. Su importancia radica en frenar el resurgimiento del neonazismo y educar generaciones sobre atrocidades como el genocidio de seis millones de judíos.
Argentina: Oportunidad perdida ante el negacionismo de la dictadura 1976-1983
A diferencia de Alemania, Argentina carece de una ley específica contra la negación de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar, donde se estima 30.000 desaparecidos en un plan sistemático de terrorismo de Estado. Proyectos legislativos han surgido repetidamente: en 2019 (CELE), 2020 (impulsado por Alberto Fernández inspirado en Francia), 2023 (presentado por organismos de DDHH con aval del Ejecutivo) y debates en comisiones de Diputados hasta noviembre 2023, pero ninguno prosperó en sanción. Esta ausencia permite que influencers, funcionarios y ciudadanos promuevan libremente el negacionismo bajo la «teoría de los dos demonios», que equipara la violencia guerrillera con el genocidio estatal, calificada como estrategia negacionista por jueces como Daniel Rafecas.
El impacto de la «teoría de los dos demonios» en redes y sociedad
La teoría de los dos demonios, originada en el prólogo del informe «Nunca Más», relativiza el terrorismo de Estado al presentarlo como respuesta simétrica a la guerrilla, ignorando la asimetría probada en juicios como el de las Juntas. En la era digital, esto empodera a negacionistas en plataformas como YouTube y X, donde figuras públicas cuestionan cifras de víctimas o justifican la represión, erosionando el consenso democrático forjado post-1983. Organismos como Abuelas de Plaza de Mayo reclaman urgentemente una ley contra discursos que desestimen crímenes y víctimas, especialmente ante provocaciones gubernamentales recientes.
Argentina desaprovechó la chance histórica de emular a Alemania o Francia, dejando un vacío legal que debilita la Memoria, Verdad y Justicia. Mientras Europa blindó su pasado, el nuestro sigue vulnerable al revisionismo.