El 25 de enero de 1947 moría en Miami, Florida, Alphonse «Al» Capone, el icónico gángster ítalo-estadounidense apodado «Scarface» (Caracortada). A los 48 años, víctima de sífilis y neumonía, cerraba una era de crimen organizado que dominó Chicago en los años 20 y 30.
Capone, nacido en Brooklyn en 1899, escaló en la mafia de Johnny Torrio. Controló el contrabando de alcohol durante la Prohibición (1920-1933), liderando la «Chicago Outfit». Su imperio generaba millones con bootlegging, juego y prostitución, pero su violencia marcó la historia: la Masacre de San Valentín (1929) dejó siete muertos.
No cayó por asesinatos, sino por evasión fiscal. En 1931, el agente Eliot Ness y el IRS lo condenaron a 11 años en Alcatraz, donde su salud colapsó. Liberado en 1939, vivió recluido en Florida.
Capone inspiró películas como Los intocables y series como Boardwalk Empire. Su legado: el FBI fortaleció su lucha contra el crimen organizado, modelo para operaciones contra carteles actuales.
En Argentina, su mito resuena en tangos y crónicas policiales. Notigital repasa esta figura: ¿villano o producto de su época? Cuatro Copas Libertadores después, su historia sigue fascinando.