Hoy se cumplen 34 años de la trágica desaparición de Juan Gilberto Funes, el «Bagre», un delantero de potencia descomunal que a los 28 años dejó una huella imborrable en el fútbol argentino. Funes falleció el 10 de enero de 1992 en Buenos Aires, víctima de un paro cardiorrespiratorio, dejando consternados a hinchas de River Plate y del deporte nacional.
Nacido en Buenos Aires en 1963, Funes emergió como una promesa en las inferiores de River y debutó en Primera en 1984. Su físico imponente –medía 1,88 metros– y su olfato goleador lo convirtieron rápidamente en ídolo millonario. Pero su momento de gloria eterna llegó en la Copa Libertadores 1986: en la final contra América de Cali de Colombia, Funes clavó el gol decisivo en el Monumental, sellando el 1-0 que le dio al Millonario su segundo título continental. Aquella noche del 29 de octubre, con un cabezazo letal, el «Bagre» levantó la Copa ante 70 mil almas y pasó a la inmortalidad.
En su carrera, Funes sumó 37 goles en 106 partidos con River, conquistando también la Intercontinental ese mismo año ante Steaua Bucarest. Tras un paso por el fútbol italiano (Brescia y Colón de Santa Fe), su retiro prematuro por lesiones cardíacas no opacó su legado. «Era un guerrero, un tipo que jugaba con el corazón en la bota», recordaban sus compañeros.
La muerte de Funes, atribuida a problemas cardíacos hereditarios, sacudió al fútbol argentino y abrió debates sobre la salud de los jugadores. Hoy, a tres décadas y media, River lo homenajea en su cancha y los hinchas lo recuerdan como símbolo de garra y pasión. Su historia sigue inspirando a nuevas generaciones en el club de Núñez.
Notigital conmemora esta efeméride recordando a los ídolos que trascienden el tiempo.