Buenos Aires, 22 de mayo 2026. El 22 de mayo de 1960 Chile sufrió el terremoto más potente jamás registrado por la humanidad. Con una magnitud de 9.5 en la escala de Richter, el llamado terremoto de Valdivia provocó miles de muertes, destrucción masiva y un impacto que se sintió en distintas partes del mundo.
La tragedia comenzó en la madrugada del 21 de mayo con un fuerte sismo en Concepción, que anticipó el desastre principal. Horas más tarde, el movimiento sísmico sacudió violentamente el sur chileno durante aproximadamente diez minutos.
La zona afectada abarcó cerca de 400 mil kilómetros cuadrados entre Talca y Chiloé. Ciudades enteras quedaron destruidas, miles de viviendas colapsaron y las comunicaciones se interrumpieron por completo.
Pocos minutos después del terremoto se produjo un devastador maremoto que golpeó las costas chilenas y también generó olas gigantes que llegaron a Hawai, Japón y otras regiones del océano Pacífico.
Como consecuencia del fenómeno natural, el volcán Puyehue entró en erupción y cubrió de cenizas una amplia región del sur chileno. La combinación entre terremoto, tsunami y actividad volcánica convirtió la situación en una de las peores catástrofes naturales del siglo XX.
Se estima que murieron alrededor de dos mil personas y más de dos millones de habitantes resultaron afectados. Miles de familias perdieron sus hogares y numerosas localidades debieron reconstruirse prácticamente desde cero.
Pese al enorme impacto del desastre, Chile logró recuperarse y mantener la organización del Mundial de Fútbol de 1962, que estuvo en duda debido a la magnitud de la tragedia.
El terremoto de Valdivia continúa siendo objeto de estudio científico y un recordatorio permanente de la fuerza de la naturaleza y de la necesidad de prevención en regiones sísmicas.