El 6 de abril de 1994, un misil derribó el avión de los presidentes ruandés Juvénal Habyarimana (hutu) y burundés Cyprien Ntaryamira, desatando el genocidio hutu contra tutsis.
En tres meses, unos 800.000 tutsis (70% de la etnia) fueron masacrados; hasta 500.000 mujeres violadas, con radio RTLM incitando el horror. La ONU creó el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), condenando hitos como a Jean-Paul Akayesu por genocidio y violencia sexual como crimen de guerra.
El evento, en la guerra civil, expuso fallas internacionales.