El 6 de abril de 1974, en el Festival de Eurovisión de Brighton (Reino Unido), el cuarteto sueco ABBA ganó con «Waterloo», catapultándose al estrellato mundial.
Desconocidos fuera de Suecia, arrasaron en la votación con su pop pegajoso, superando a otros competidores y vendiendo millones de discos posteriores. El triunfo marcó el inicio de una de las bandas más exitosas de la historia pop, con himnos como «Dancing Queen» y «Mamma Mia».
«Waterloo» simbolizó la invasión pop escandinava en Europa, llevando a ABBA a giras globales y un legado perdurable en musicales y remakes.